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Silvia Allende: «Ya empezamos a atrevernos a crear materiales literarios en torno a nuestros partos, sin sentirnos por ello pequeñitas, histéricas o blandas. Pero nos falta recorrido»

Silvia Allende se ha especializado durante los últimos años en la maternidad en la literatura escrita por mujeres. En la actualidad trabaja junto a May Serrano en el proyecto La Quinta Ola  y ha impartido cursos sobre literatura y maternidad (¡Aprendimos mucho con ella en Comunidad Relatoras!) ). Además, ha creado Café para Madres.  ¿Qué es Café para Madres? ¿Cómo surgió?

Café para Madres surgió hace cinco años en Bilbao, como un espacio de discusión en torno a la experiencia de convertirnos en madres. Un espacio libre de juicios donde permitirnos ser tal y como somos en realidad, sin necesidad de aparentar nada, ni de responder a las expectativas de nadie, más que a las de nosotras mismas. Respondíamos así a una necesidad que sentimos varias mujeres en aquel momento, mujeres que por nuestra situación vital necesitábamos criticar el modelo mainstream de “ser madre aquí y ahora” y cuestionarnos a nosotras mismas, quitarnos caretas y etiquetas, y escuchar otras narraciones sobre maternidades, que se salieran un poco del cliché y nos liberaran, nos ayudaran a gozar más de lo que nos estaba pasando.

Las declaraciones de Samanta Villar en televisión y la publicación de muchas novelas y ensayos sobre maternidad y no maternidad en los últimos años han abierto caminos para hablar políticamente de la maternidad. ¿Cómo ves tú la situación?

En tecnicolor. El panorama me encanta. Hemos pasado de tener muy poco / nada que llevarnos a los labios o a los ojos, a tener tanto pero TANTO, que podemos – si queremos – pegarnos un atracón hasta acabar en empacho.

Hace tan sólo unos años, cuando mi investigación sobre estos temas tomaba cuerpo, para encontrar libros de Adrienne Rich, de Victoria Sau o de Núria Pompeia, tenía que recurrir a la segunda mano, a los mercadillos de libros antiguos o similar. Las obras cruciales de Vivian Gornick o Annie Ernaux no estaban traducidas al castellano. Adrienne Rich estaba descatalogada…

Hoy en día en cualquier librería encontramos sobre maternidad todo tipo de relatos, porque las autoras modernas se han lanzado en masa a escribir sobre el tema y hay una enorme demanda ahí fuera; mujeres de todo tipo y toda condición que necesitan leer sobre esto para re-pensarse, re-definirse, re-amarse. Así que hoy hay un amplio abanico de materiales, al gusto de todas las consumidoras: trabajos frívolos, sentimentales, edulcorados, o cómicos, pero también textos desgarradores, muy críticos, con denuncias muy contundentes hacia determinados abusos o determinadas situaciones relacionadas con lo maternal, libros muy comprometidos políticamente. Se ha abierto la Caja de Pandora y da la sensación de que cada una puede contar su experiencia, porque cada experiencia cuenta, porque nos hemos dado cuenta de que la experiencia de cada una importa. Es maravilloso.

«HACE TAN SÓLO UNOS AÑOS (…) LAS OBRAS CRUCIALES DE VIVIAN GORNICK O ANNIE ERNAUX NO ESTABAN TRADUCIDAS AL CASTELLANO. ADRIENNE RICH ESTABA DESCATALOGADA.»

¿Qué nos puede aportar la literatura escrita por mujeres a nuestros procesos de convertirnos en madres o de decidir no serlo?

Desde luego mucho más que la literatura escrita por hombres, ¿no crees? 😉 Si nos limitamos a “escuchar” el modelo dominante de mujer-madre que se crea y se recrea todo el rato en la literatura convencional-masculina (porque el sector literario todavía hoy sigue estando masculinizado) nos quedamos con una visión simplista de lo que significa ser mujer y ser madre. En la literatura de las mujeres es donde podemos encontrar testimonios sobre maternidades alejadas de convenciones, relatos que no hablan sólo de sacrificio o de abnegación, del unicornio blanco del amor incondicional… o (y no sé que es peor) de madres castradoras. La mirada de las mujeres aporta al relato literario realismo y profundidad.

La relación madre-hija se manifiesta como una relación complicada o tensa en muchas obras escritas por mujeres: El baile, Carta a una madre, La pianista, La mala hija, Tú no eres como las demás madres y Apegos feroces. Rich afirma que en nuestra sociedad es difícil encontrar hijas “enmadradas” ¿qué te parece a ti este punto de vista? ¿Nos puedes recomendar algún libro en el que el vínculo madre-hija sea más amable?

Pero esto se debe también en parte a cuestiones estrictamente literarias. Normalmente, en literatura, para que haya una gran historia tiene que haber, entre otras cosas, un conflicto. Por eso mismo si una novela toma como eje central las relaciones entre madres e hijas, estas van a ser conflictivas siempre o casi siempre.

Por otro lado las relaciones entre madres e hijas son todo un universo aparte, todo el rato, en la literatura y en la vida. Por eso en la literatura de las mujeres (si nos vamos a estudiar el tratamiento que de esto hace la literatura masculina tradicional… nos caemos de culo, así que mejor ni mirar) tenemos obras que van desde madres monstruosas como las de Roberta Gregory en Ha nacido un putón, El baile de Nemirovsky (que tú decías) o Jeanette Winterson en ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal? hasta madres mucho más “amables”. Aunque bueno, amables… quizás no conozco ninguna obra en literatura que recoja de forma estrictamente amable las relaciones entre madres e hijas, porque éstas pueden ser siniestras, hermosas… muchas cosas antes que amables, tienen muchas luces y muchas sombras, nada es plano o constante aquí.

Me gustaría rescatar El Club de la buena estrella, de Amy Tan. Una novela que cuando salió en los 90 (creo) fue un pelotazo y después la crítica literaria tradicional (dominada, insisto, por hombres) se encargó de desvalorizar y desprestigiar. Para mí fue fundamental en el momento en que la leí y me abrió bastantes ventanas desde las que respirar. Se trataba y se trata (no es difícil encontrarla en ediciones de bolsillo y así) de una novela que recupera la memoria de las madres y pone en valor la significación de las relaciones entre madres e hijas. Un diamante.

¿Son el parto y el aborto un tabú en las obras de ficción?

Sí, todavía sí. Nos vamos soltando poco a poco la melena y ya empezamos a atrevernos a crear materiales literarios en torno a nuestros partos, por ejemplo, sin sentirnos por ello pequeñitas, histéricas o blandas. Pero nos falta recorrido.

La idea y experiencia que tenemos de la maternidad no es la misma en Europa que en América Latina, África o Asia ¿nos puedes recomendar lecturas de otros continentes que te parezcan interesantes? ¿qué te han aportado estas visiones a tu propia experiencia?

En América Latina hay una efervescencia maravillosa ahora mismo en torno a estas temáticas y cantidad de autoras de atreven a poner las maternidades sobre la mesa, incluso en teatro o en poesía. Es genial. Por destacar alguna autora del lado de allá, subrayo la producción de Ariana Harwicz en obras como La débil mental o Matate, amor, que además de estar trabajadas en un estilo literario muy personal y cautivador, arrojan un torbellino de emoción a todos estos ciclos vitales que nos enmarañan.

Pero si existe para mí una obra clave en este sentido: es Las delicias de la maternidad de Buchi Emecheta, una autora nigeriana que en los 60 se estableció en Londres y allí escribió, al tiempo que sacaba sola adelante a sus criaturas. Esta novela habla de las desigualdades -de género sobre todo – que sufrían (¿sufren?) las mujeres de la sociedad nigeriana y critica de forma contundente la institución patriarcal de La Maternidad (así, con mayúsculas). Aunque la historia transcurre a mediados del siglo XX, a mi parecer la calidad literaria de Emecheta rompe todas las fronteras temporales, raciales y geográficas, de manera que cualquiera de nosotras puede encontrar reflejos de su propia historia en las personajas del libro.

¿Hay alguna experiencia sobre la maternidad que no hayas leído pero que te gustaría leer? ¿Y alguna lectura que te apetezca recomendar?

En mi opinión hay muy poco escrito sobre abortos (antes tú misma lo apuntabas). Considero que es una experiencia muy presente en la vida de las mujeres (si no en tus propias carnes, todas tenemos una amiga, una compañera, una familiar a la que le ha tocado de cerca) y muy invisibilizada todavía en nuestra literatura. Hay poquísimo escrito sobre abortos ya sean estos espontáneos, naturales o provocados, y a mi me gustaría que hubiera más. Los necesitamos.

«HAY MUY POCO ESCRITO SOBRE ABORTOS. CONSIDERO QUE ES UNA EXPERIENCIA MUY PRESENTE EN LA VIDA DE LAS MUJERES Y MUY INVISIBILIZADA TODAVÍA EN NUESTRA LITERATURA»

Una rareza exquisita en este sentido es El acontecimiento de Annie Ernaux, que no es ni más ni menos que la crónica de un aborto clandestino en la Francia de finales de los años 60 (¿o era a principios de los 70?). Toda la producción literaria de esta autora es autobiográfica y muy crítica con el rol social de las mujeres, con las violencias que nos señalan. Recomiendo cualquiera de sus trabajos, pero ya que estamos hablando de maternidades, Una mujer helada es en mi opinión una lectura fantástica y crucial.

ALBA PÉREZ

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